Unas apasionantes vacaciones en Istria

La península de Istria es la mayor de todo el Adriático, el atractivo de Istria es infinito, por eso os recomendamos marcarla en vuestro itinerario de vuestras próximas vacaciones. 
En el interior de la Península existen numerosos pueblitos con encanto, lugares que nos evocan a la Toscana italiana, rodeados de campos de vides, extensiones infinitas con colinas coronadas por pequeñas villas. Uno de estos lugares es Motovun, desde las afueras ya se puede contemplar este escenario de postal.

Una vez se accede a la villa vemos que fue un lugar fortificado, rodeado de una muralla con sus puertas de acceso al interior. Callejuelas repletas de tiendas de artesanía y gastronomía en las que podemos comprar preciosos objetos de recuerdo así como degustar productos de la tierra. 

Otro lugar imprescindible en nuestro viaje por Istria es Grosnitza, sin duda mágico, quizá menos turístico que Motovun, pero único, también se asienta en una colina y como en Motovun os recomendamos pasear sin prisas a través de sus calles, disfrutar del aire istriano, visitar sus pequeñas galerias de arte, cada una de ellas con su estilo y carácter propio. Groznjan es especial, fue abandonado durante el exilio de la población italiana, aunque posteriormente fue repoblado por artistas que hicieron de este enclave medieval una atracción para los visitantes. 
Camino al sur llegamos a Pula, el símbolo de esta ciudad con gran tradición romana es el Anfiteatro, imponente y muy bien conservado, es visitado por miles de turistas, las galerías que en su día hacinaba a los luchadores son ahora salas de exposición de materiales que evocan a aquellos tiempos y nos trasladan a la época romana de Pula.
Continuando la costa hacia el oeste llegamos a Rovinj, quizá el lugar más bonito de la costa istriana, una ciudad costera con gran afluencia turística que desde el aire es una obra de arte en sí misma, pero cuando nos adentramos en sus calles nos fascina, los ancestrales adoquines nos llevan a la Catedral de Santa Eufemia, que corona la pintoresca ciudad. Os animamos a degustar los manjares del mar que nos ofrecen los numerosos restaurantes que animan Rovinj.
Otra parada obligatoria de la costa oeste de Istria es Porec, su máximo exponente es la Basílica Eufrasiana, merece la pena adentrarse en sus muros y disfrutar de todo su interior, desde los mosaicos bizantinos, su altar de oro o las maravillosas vistas que obtenemos desde la Torre. El monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad no es lo único que nos ofrece Porec, el viajero debe dejarse llevar entre sus calles y disfrutar de tan bella ciudad. 

En el extremo noroeste está Novigrad, ciudad costera, pero diferente a las demás, no se halla sobre ninguna colina a diferencia de las anteriores, la muralla que protegía a Novigrad en la antigüedadya es una referencia en sí, sus torres nos dan la bienvenida y nos animan a descubrir los vestigios romanos y medievales, a pasear por el puerto o a disfrutar de un espectacular atardecer en alguno de sus restaurantes mientras degustamos un delicioso vino blanco de la zona de Istria.