Los Lagos Crveno y Modro en Croacia

El Crveno Jezero (lago) o más conocido cómo Lago Rojo o Red Lake, está situado muy cerca de la ciudad de Imotski, en Condado de Split . Ésta curiosa formación karstica  es una de las más grandes de los Alpes Dinaricos y por extensión del mundo. El entramado del subsuelo del lago nos ofrece datos cómo los 530 metros de profundidad de sus galerías subterráneas, aunque aún queda más por explorar por lo que en un futuro seguro que aumenta. La cavidad alberga unos 30 millones de agua en su interior, alcanzando unos niveles que hacen que sea una de los sumideros con mayor capacidad del mundo.

Este fenómeno es muy común en la zona debido a las características del terreno, por ello en la región se conocen más de 8000 fenómenos como sumideros, cuevas… Solamente en la frontera con Bosnia encontramos un total de 20 agujeros similares al de Crveno.

Os preguntaréis el porqué de su nombre, Lago Rojo, esto se debe al color de las paredes del “agujero”, ya que contienen mineral y han adquirido el color que presta el óxido de hierro al suelo de la zona. Por ello el reflejo de las paredes hace que el lago adquiera éste color. No se puede acceder al Lago Rojo por la verticalidad del sumidero, únicamente los especialistas han accedido a él para realizar investigaciones.

El Lago Crveno es impresionante, imaginaos un casi perfecto agujero circular con paredes verticales de hasta 260 metros de altura, aunque las mejores visitas las obtenemos desde la cercana Fortaleza de Topana, además alcanzaremos a ver otro de los Famosos Lagos, su homónimo Lago Azul.

El Lago Azul o Modro Jezaero, es el elegido por los habitantes de la zona para bañarse en el caluroso verano, ya que  es mucho más accesible. Se encuentra a tan sólo un kilometro de distancia del Lago Rojo, y es un imprescindible si viajas por la zona. Nos cuentan que cuando llega el Otoño, el Lago Azul se seca y los ciudadanos de Imotski lo utilizan a modo de campo de fútbol.

Ambos lagos están unidos por variopíntas leyendas y mitos reflejados en poemas de la mitad del Siglo XIX, que sus habitantes hoy en día aún recuerdan y cuentan a sus hijos. No sabemos si esas leyendas serán ciertas, pero lo que sí nos cuentan  es que ambos lagos surgieron al desplomarse la superficie de ambas cuevas, creando ésta formación.

Los Lagos de Imotsky son una parada obligatoria para aquellos que viajan a peregrinar a Medjugorje o a la vecina Mostar. Además debido a la orografía de la zona, es un buen lugar para realizar rutas de senderismo o cicloturismo, quizá ésta es la mejor opción para disfrutar de tan especial paisaje. No os olvidéis de vuestra cámara de fotos, ya que ambos lagos harán las delicias de los más forófos de la fotografía.
Os recomendamos tener cuidado si decidís bajar hasta el Lago Azul, el acceso es escarpado y hay mucha piedra suelta, a pesar que que hay pequeños senderos por los que acceder, siempre hay que estar alerta.

Y tras un paseo por ambos lagos no olviden visitar la cercana población de Imotsky, ésta pequeña localidad ofrece una visita por sus calles que nos trasladarán al medievo. La mezcla de culturas en Imotsky nos muestra edificios con matices turcos, así como referencias a la época en la que la aristocracia de los Habsburgo decidieron establecerse aquí. La Fortaleza de Topana es la más importante de la zona y se encuentra a las afueras de la ciudad, por lo que muchos aprovechan su paso por la zona para disfrutar de las vistas. Podremos ver la Iglesia, y las murallas que abrigaban a la Fortaleza.