La Isla de Rab, nacimiento del nudismo

Algunos habitantes de la Isla de Rab nos cuentan que hay una refrán de la zona que reza así “Dios creó la Isla de Rab para sí mismo”, éste dicho popular muestra la belleza de Rab, una isla que enamoró a los romanos, los que la llamaron la Isla de la Felicidad, un estado que sentiréis cuando la visitéis. La Isla de Rab, es sin duda, un lugar mágico.

No nos extraña que se haya convertido en la Isla del amor, y quizá por ello también fue la cuna del turismo nudista, y es que según la historia, el Rey Eduardo VIII, monarca inglés, junto con otro noble obtuvieron el permiso de las autoridades de la zona para poder nadar desnudos en las aguas turquesas del Adriático, concretamente en la Playa de Kandalora, y por ello los que practican el nudismo vienen hasta aquí. Aunque también son famosas por ésta práctica las playas de Shahara, Ciganka o Stolac.


Aunque cualquiera de sus 22 playas de arena y piedra son visitadas año tras año por nudistas y “textiles” para sumergirse en tan bello paraíso, más de 1500 metros de playas que nos pondrán difícil cual elegir para zambullirnos. Otra de las playas que más les gusta a los viajeros, por lo tanto más llena de turistas es la playa de Rajska. Además la vegetación que nos acompaña nos recuerda a un oasis en medio del desierto debido al contraste de su orografía.

En el interior de la Isla podemos visitar también el Parque Komrcar dónde encontraremos numerosas plantas exóticas formando una especie de Jardín Botánico. También existe el Kalifront, otro lugar emblemático dónde conviven numerosas especies diferentes de plantas que hoy en día están protegidas.

La ciudad de Rab es un pequeño laberinto de callejuelas empedradas, en la que nos llama la atención el color de sus fachadas blancas, dónde el sol refleja sus rayos llegando a cegarnos. La gran mayoría de los edificios se construyeron con piedra de su cantera, famosa por exportar piedra a lugares muy lejanos. De hecho el Patrón de la ciudad es San Marino, que cuenta con su estatua en la ciudad.

Se siente que Rab fue una ciudad medieval según atraviesas la Muralla por una de sus puertas de arco de medio punto. En su interior vemos cuatro campanarios nada menos, y uno de los edificios más conocidos e importantes que es el Monasterio de San Antonio Abad. Otro de los edificios religiosos  con el que nos encontraremos es la Catedral de la Asunción de la Santísima Virgen María, aquí debéis fijaros en su campanario ricamente decorado.
Es muy llamativo ver los numerosos edificios religiosos que existen en un lugar tan pequeño, repleto de iglesias y campanarios.

La Gastronomía de Rab al igual que en otras islas cercanas es rica en mariscos y pescados, así como cordero, que pastan en la zona. Pero tenéis que probar sus aceitunas ecológicas, la miel, y sus uvas e higos.

Para llegar a Rab se puede hacer en ferry desde diferentes puntos de la Costa croata cómo Rijeka, Split o desde otras islas cómo la isla de Brac.