La Belleza del lago de Bled con su castillo

Bled es un trocito del paraíso, este hermoso lugar es uno de los destinos más turísticos de Eslovenia, por ello se convierte en una visita obligatoria si viajamos a al pulmón de Europa.

Si nos trasladamos desde Liubliana hasta Bledtardaremos alrededor de una hora, las comunicaciones son óptimas ya que la autopista es la mejor opción. Así que una vez que aparcamos el coche en las inmediaciones del Castillo nos adentramos en un cuidado edificio medieval repleto de salas con vestigios hallados en la zona, además podremos contemplar su pequeña capilla, así como a los artesanos que desempeñan la forja o adquirir un souvenir en el taller de imprenta, dónde un joven esloveno nos explica como funciona la antigua imprenta de Gutemberg.

Por supuesto es obligación asomarse a sus muros y contemplar las turquesas aguas del lago y pequeña isla, una imagen que difícil de olvidar, serán incontables las cámaras fotográficas que han plasmado esta imagen. 

Tras la visita al castillo lo ideal es acercarnos a la villa de Bled, podréis aparcar vuestro coche en alguno de los parkings que permiten estacionarlo durante todo el día por un módico precio. Bordeando el lago hallaremos varios lugares en los que podemos subirnos a las pletnas, barcos típicos de la región y acceder a la isla, a apenas media hora para fotografiar tan lindo paisaje.

Otra opción es alquilar una de estar barcas y remar nosotros mismos hasta la isla. Una vez allí disponemos de media hora para subir hasta la Iglesia, degustar un rico postre en la cafetería y entrar en el templo para tocar tres veces la campana mientras pedimos un deseo que según la tradición seguro que se cumplirá. Los lugareños cuentan que los recién casados deben subir en brazos a su novia y subir los 99 escalones que nos llevan a la iglesia.

Ya es hora de regresar y abandonar este escenario de cuento, ahora podéis pasear por Bled sin olvidaros de tomar un delicioso café con un suculento dulce, lo encontraréis en casi todo el país, pero en Bled sabe diferente, la Kremna rezina o  Kremnsnita. Tras degustar esta maravilla gastronómica que está hecha de vainilla, crema, azúcar y finas capas de hojaldre, muchos son los que deciden bordear el lago, un paseo de una hora y media, sin duda la mejor manera de conocer Bled,

Además si viajáis en verano podréis daros un baño en alguna de las piscinas que se encuentran en las orillas del lago, niños y mayores se dan cita durante ésta época para tomar el sol y disfrutar de las plataformas y trampolines.

A finales de Mayo en los alrededores del Castillo se celebra un mercado medieval al que acuden numerosos turistas y locales, en la falda de la montaña se asientan las tiendas medievales, las guillotinas y demás atrezzos de la época, además pequeños y mayores podrán participar en juegos como lanzamiento de hacha o tiro con arco entre otras actividades.

Muy cerca de Bled se encuentra Bohinj, otro entorno natural que no os podéis perder, muy pronto os hablamos de este espectacular lugar.