Idrija, la cuna del Mercurio en Eslovenia

Quizá promovidos por la importancia histórica de esta ciudad, se ha convertido en un reclamo para los viajeros que viajan a Eslovenia. Sin duda es un lugar muy intenso, con numerosos atractivos in situ e incluso en los alrededores de la ciudad. Pero vamos por partes, una vez llegas a Idrija te das cuenta de que la principal atracción es su antigua Mina de Mercurio, el Pozo de Antonio, por lo que nos decidimos a entrar tras abonar una entrada que nos incluye una visita guiada por las profundidades de la Mina.

Está muy bien conservado, y podremos sentir como vivían aquellos trabajadores que pasaban más horas en el subsuelo que en el exterior, con jornadas duras y penosas para extraer el preciado mineral.

En su interior los mineros construyeron un pequeña capilla en para rezar a la Santa Trinidad, además en nuestro paseo veremos las vagonetas que se utilizaban así como diferentes muñecos que recrean a los mineros.

Durante hora y media podremos ponernos en la piel de aquellos valientes trabajadores que veían pasar su vida entre vigas, railes y oscuridad.
Una vez en el exterior y tras aclimatar nuestros ojos a la luz, vemos un edificio que según nos cuentan funcionaba como granero para los mineros, aunque hoy en día es un Museo con mucho material y documentación de la época dorada de Idrija.

Idrija bien merece un paseo entre sus calles, por ello nos dejamos caer por sus rusa hasta llegar a la importante Plaza Mestni, este lugar guarda un secreto en su interior, y es que debajo de la plaza se encuentra la Cripta de la Iglesia de Santa Barbara.

 

Continuando la visita a la ciudad llegamos hasta el Castillo Gewerkenegg, el acceso a este edificio es gratuito, un lugar que ha servido para albergar diferentes actividades en el paso del tiempo, hoy en día es un centro multiúsos en el que se celebran numerosos eventos culturales.

En la mayoría de las tiendas de souvenirs encontramos muestras de Encaje de Bolillos, un arte que aquí tiene mucha importancia ya que se potenció su actividad cuando se creó la Escuela de Encaje de Idrija, fundada por mujeres de mineros venidos de lugares como Alemania dónde este tipo de artesanía estaba en auge.

Tras degustar un Prekmurje Bograc, una especie de guiso eslovéno, os recomendamos visitar el Cementerio Partisan Vojscica, a media hora aproximadamente de la población, es peculiar por la gran cantidad de soldados de la II Guerra Mundial que aquí perecieron. Se debe a que los ciudadanos de Idrija apoyaron fervientemente a los Aliados, por lo que muchos jóvenes se alistaban para combatir al fascismo.

Y para finalizar nuestra visita a Idrija que mejor que realizar una ruta en bicicleta por el Geopark, situado muy cerca de la población. Este lugar nos permite conocer la Eslovenia más verde a través de sus caminos entre rocas y barrancos.

Es muy llamativo como en toda Eslovenia se cuida mucho su entorno natural, adecuando rutas y senderos para que todos aquellos que amen la naturaleza disfruten de ella de una forma sostenible. Por todo esto amamos este país que nos envuelve de verde.