El tesoro de Eslovenia, Ptuj

La ciudad de Ptuj se encuentra en la Región de Podrvje, una rica zona nutrida por el Rio Drava, que dotó siempre de gran riqueza a sus habitantes, convirtiéndola también en una posición estratégica durante parte de la historia.

Cuando llegamos a Ptuj nos llama poderosamente la atención el Gran Castillo de la ciudad, vigilando desde las alturas a los visitantes que se acercan. Quizá este edificio sea el baluarte de la ciudad pero es sólo un ápice de la riqueza arquitectónica y cultural que existe en Ptuj.

Sin duda la visita al Castillo es un buen comienzo para conocer la ciudad, actualmente es sede de exposiciones y obras de arte, funciona como museo y en él podemos imaginar a través de los objetos acumulados como vivieron durante la Edad media dentro de los muros del Castillo. Los tapices y pinturas nos muestran la riqueza que se generó durante esa lejana época, además también se hallan objetos referentes al famoso Carnaval de Kurent. Desde sus muros podemos observar la pequeña ciudad medieval y parte de la nueva Ptuj, las vistas son inigualables con el gran rio Drava presente.

Ptuj es ciudad de cigüeñas, aquí anida la famosa cigüeña blanca, que año tras año copa los tejados de la urbe, mostrando una bonita estampa ideal para fotografiar. Uno de los edificios que más les gustan a tan bellas aves son los tejados del Monasterio de los Dominicos, edificio barroco del siglo XIII que alberga en su interior patios y claustros ideales para buscar la sombra en los días veraniegos. Además su fachada de color rosa con detalles florales en blanco es maravillosa.

Perdiendonos entre sus calles repletas de edificios históricos, nos podemos hacer a la idea de la riqueza que colmó a la aristocracia de Ptuj. Una vez llegamos a la Plaza de la ciudad Viaje vemos la Estatua de San Florijan, un santo al que se encomendaron sus habitantes tras los graves incendios que asolaron la ciudad. En esta zona podemos ver numerosos comercios que ofrecen al viajero innumerables productos típicos de la zona para deleite de nuestras papilas gustativas.

En Ptuj no puedes dar un paso sin encontrar numerosos vestigios de su historia, la ciudad es una obra de arte en sí misma. Durante su época romana, Poetovio, como se llamaba la actual Ptuj, obtuvo mucha importancia, de hecho el emperador Trajano fue quién concedió el título de ciudad a la misma. Uno de los monumentos que aún conservan de aquella época es el Monumento a Orfeo, utilizada durante la Edad Media como piedra de castigo.

El casco histórico de Ptuj se recorre en unas horas por lo que es un lugar ideal para visitar en nuestra ruta por Eslovenia. Seguimos caminando por sus callejuelas dónde encontramos la Torre de la Ciudad, una torre de aspecto veneciano típica de toda Eslovenia.
Continuamos nuestro paseo a través de la Plaza Minoritski dónde se encuentra el Ayuntamiento, y aquí vemos la Columna Votiva, un elemento arquitectónico que veremos en numerosas ciudades del país. En la misma ubicación cohabita el Monasterio Minorita, sus moradores eran franciscanos que además eran docentes.

Os recomendamos cruzar a la otra orilla del río Drava para tomar unas bonitas panorámicas de Ptuj, y si tenéis ganas de andar y el tiempo lo permite os recomendamos dar un paseo por el camino que va por la ribera del Rio, en esa zona encontraréis un bar a los pies del Drava que será un bonito momento de relax con la ciudad de Ptuj al fondo. Y para saciar nuestro apetito, que mejor que saborear un rico Burek, típico tanto de Eslovenia como de Croacia, una especie de empanada rellena de diferentes productos, según la zona en la que nos encontremos, es típico el de espinacas.