Bienvenido a las profundidades de Skocjan

Debido a la orografía kárstica de gran parte de Eslovenia, la naturaleza nos brinda con su magia, espectáculos visuales dignos de algún libro de Julio Verne.
Adentrarnos a las Cuevas de Skocjan se convierte en una gran experiencia debido, en gran parte a su belleza.

Eslovenia cuenta con innumerables lugares que forman parte del Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO, y éste mundo subterráneo forma parte de ella. Y una vez que la visitas comprenderás el porqué, una de las características excepcionales es el Río  Reka, que tras fluir en la superficie durante unos 55 km, se introduce en el subsuelo recorriendo parte de las Cuevas, desapareciendo en su interior y reapareciendo tras varios kilómetros para desembocar en el mar.
Las Cuevas de Skocjan, situadas al sureste de Eslovenia,  se comienzan a explorar a finales del S. XIX y durante los años posteriores se comienza lentamente a descubrir los pasillos de las cavidades. Una de las intenciones que tuvieron sus exploradores era la necesidad de conseguir agua potable para los habitantes de Trieste, aunque finalmente se convierte en uno de los atractivos turísticos de Eslovenia.
Comenzamos la visita accediendo desde el Centro de Información, allí comenzará nuestra experiencia que dura aproximadamente unas dos horas, puntualmente el guía (no hay español) comenzará la caminata hasta la entrada a las Cuevas, unas instalaciones nuevas nos guían hasta la primera gruta, tras unos minutos caminando comenzamos a percibir el sonido del Rio Reka, y de repente todos los sentidos se disparan, la vista nos dice que el Cañón es espectacular, las luces iluminan el abismo, el puente y las antiguas vías que utilizaron los primeros exploradores nos fascinan. 
En su interior podremos disfrutar de uno de los cañones más grandes del mundo, a través del abismo fluye el Rio Reka. Recorreremos alrededor de 3 km descubriendo sus galerías, pasillos y grutas, durante el paseo podremos observar las diferentes estalagtítas, algunas de las cascadas internas y si somos muy afortunados podremos saludar a Proteus, el llamado Pez humano, una especie de anfibio que vive en la completa oscuridad, se cubre de una piel rosada y puede llegar a vivir sin alimentarse durante 10 años, en las Cuevas de Postojna hay un museo dedicado a este animal.
 La excursión prosigue entre formaciones extrañas y algunos murciélagos hasta que comienza la ascensión, numerosos escalones (algunos dicen que hay unos 500), nos reciben antes de llegar a la salida, empezamos a percibir el aire del exterior, volvernos al mundo real, ha merecido la pena sin duda. Existe una posibilidad de continuar la visita, en esta ocasión sin guía en un camino señalizado. 
Para salir de la cueva se puede acceder a un ascensor que nos lleva directamente a la salida, pero si aún tienes energía te recomendamos salir andando ya que aún veremos algún que otro escenario mágico. 
En los exteriores de las Cuevas veremos tiendas de souvenirs y alguna cafetería que ofrece comida rápida para los que tengáis hambre, ya sabéis que en estos sitios los precios no son demasiado económicos.